La tundra ártica, en el hemisferio Norte, es la más extensa (unos 20 000 km2) y forma un cinturón que cruza América y Eurasia, inmediatamente al sur del casquete de hielos del Artico entre las nieves perpetuas y los bosques de coníferas. Las llamadas tundras alpinas se sitúan en las altas montañas, por debajo de las zonas glaciares. En el hemisferio Sur no existe, prácticamente, tundra al ser un hemisferio ocupado en su mayor parte por el océano. Solo la Península Antártica corresponde a este tipo de bioma.


Las temperaturas veraniegas por encima de los 0 ºC de media permite que el suelo no esté helado durante todo el año, por lo que aunque predomina el permafrost, aparecen podsoles y en las zonas más húmedas turbas. Se trata de suelos evolucionados pero pobre en nutrientes, y con tendencia a la acidez. La naturaleza perennifolia de las plantas provocan el escaso aporte de nutrientes, y que estos sean muy ácidos.



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